Recibir premios y aún algo mejor, merecerlos. Javier Fernández ha recibido algunos galarones y reconociemtos a lo largo de su carrera

Premios y reconocimientos

Un camino construido en buena compañía

Recibir un premio siempre es una alegría. Permite detenerse durante un momento, mirar el camino recorrido y comprobar que algunas de aquellas ideas que parecían un poco locas consiguieron crecer y llegar a otras personas.

Sin embargo, muchos de los reconocimientos que aparecen en esta página no pertenecen únicamente a mi trabajo. Detrás de ellos están los niños y las niñas que han ocupado los micrófonos, los docentes que han abierto las puertas de sus centros, las bibliotecas, las familias, los escritores, los ilustradores y todas las personas que han ayudado a construir proyectos como Menudo Castillo o me han ayudado en la labor de divulgar y trabajar en favor de la Cultura.

Por eso prefiero entender estos premios como reconocimientos a una manera de trabajar y a todos esos puentes que quedan aún por construir: acercar los libros a los lectores, ofrecer a la infancia espacios para encontrar su Voz Propia y utilizar la radio, la literatura y la cultura para reunir a las personas.



Aunque todos y cada uno de los premios que se reciben es para estar orgulloso, estos cuatro reconocimientos podrían resumir buena parte de mi recorrido: el compromiso con la cultura de los pueblos, la búsqueda de nuevas formas de acercar la lectura, el trabajo compartido con los centros educativos y la defensa de una literatura infantil y juvenil diversa. Cada uno pertenece a un momento diferente, pero todos hablan de proyectos construidos en compañía y con la intención de mejorar lo que tengo más cerca.

En 2017 recibí el II Premio Divulgación Cultural Sierra Oeste, concedido por la Asociación Cultural Teatro Sierra Oeste.

El galardón reconoció mi trabajo continuado como comunicador y divulgador de la cultura de la comarca. Una labor desarrollada a través de la radio, la prensa, la literatura y numerosos encuentros, entrevistas y actividades públicas.

Para entonces, proyectos como Radio 21, Castillos en el Aire, Menudo Castillo y mi colaboración con el periódico A21 Sierra Oeste me habían permitido conversar con muchos de los protagonistas de la vida cultural de nuestros pueblos y ayudar a dar visibilidad a propuestas que no siempre encontraban espacio en los grandes medios.

Este premio lo ganaron también personas tan especiales como Vicente Hernández o Rafael Rodríguez (el Sabio de Cabecera de la Sierra Oeste de Madrid). Para mí tuvo un significado muy especial recibirlo porque procedía de personas que querían y trabajaban por la cultura de mi entorno. Fue el gran premio que recibí por Castillos en el Aire, aunque el verdadero premio siguen siendo los amigos y amigas que mantengo de esta experiencia tan alucinante.

Javier Fernández drecibiendo de Vicente Hernández el Premio divulgación cultural en la Sierra Oeste de Madrid.
Una de las grabaciones de Menudo Castillo desde un colegio

También en 2017, Menudo Castillo recibió el I Premio al Proyecto Innovador de los Premios Boolino.

El reconocimiento puso en valor una propuesta que reunía radio, literatura infantil y juvenil, animación a la lectura y participación de la infancia.

Desde sus primeros programas, Menudo Castillo ha defendido que los niños y las niñas no deben ser únicamente invitados, oyentes o receptores de contenidos. Pueden convertirse en locutores, entrevistadores, críticos, recomendadores, creadores y verdaderos protagonistas de la comunicación.

El premio confirmó que una radio construida junto a la infancia podía convertirse también en un proyecto cultural, educativo y lector. La concesión fue recogida en 2017 como el primer premio al Proyecto Innovador de los Premios Boolino. Y fue toda una suerte recibirlo después de haber sido finalista de los premios al Mejor Blog en 2016 y 2017.

En 2021, el proyecto desarrollado junto al CEIPS Isabel la Católica de Navas del Rey recibió el I Premio Experiencias Lectoras de Asociación Española del Libro Infantil y Juvenil.

Fue un reconocimiento especialmente emocionante porque premiaba una experiencia construida junto a toda una comunidad educativa. El proyecto unía lectura, radio, escritura, expresión oral, investigación y participación del alumnado.

Los libros se convirtieron en el punto de partida para formular preguntas, escribir guiones, preparar entrevistas, conversar y compartir lo aprendido. La lectura dejó de ser una actividad individual para transformarse en una experiencia colectiva.

Este premio pertenece también a los alumnos y alumnas, al profesorado, a las familias y a todas las personas que hicieron posible el proyecto.

Los mejores proyectos lectores no terminan cuando se cierra el libro: continúan en las preguntas, las conversaciones y las historias que nacen después.

Una de las actividades incluidas en ese galardón fue el Encuentro de Autores en el CEIP Isabel la Católica de Navas del Rey
Recibiendo el Premio Bibliodiversidad en la Feria del Libro de Madrid

En 2024, Menudo Castillo recibió el Premio Bibliodiversidad al medio de comunicación, concedido por la Asociación de Editores de Madrid.

El reconocimiento valoró la capacidad del programa para convertir la literatura infantil y juvenil en una construcción colectiva en la que los más jóvenes son protagonistas y promotores de la lectura.

A lo largo de los años, los jóvenes locutores de Menudo Castillo han entrevistado a escritores, ilustradores, traductores, editores, libreros, bibliotecarios y otros profesionales del libro. También han recomendado obras de editoriales grandes, pequeñas e independientes, acercándose a la literatura con curiosidad y sin limitarse únicamente a los títulos más conocidos.

El premio reconoció esa manera abierta, plural y participativa de hablar de libros y de crear comunidad alrededor de la literatura infantil y juvenil.

Cada libro es diferente. Cada lector también. La bibliodiversidad permite que todos puedan encontrar su historia.



Los premios recibidos por los proyectos de radio y animación a la lectura ocupan un lugar muy importante en mi trayectoria, pero algunos de mis libros también han sido seleccionados y destacados por instituciones dedicadas a la literatura infantil y juvenil. Algo de lo que me siento muy orgulloso.

Estos reconocimientos tienen un valor especial porque permiten que las historias encuentren nuevos lectores, lleguen a bibliotecas y formen parte de las recomendaciones utilizadas por familias, docentes, libreros y mediadores.

En 2020, el álbum ilustrado Menudo Castillo fue incluido en Literatura Infantil y Juvenil de España. Selección OEPLI 2020, el catálogo elaborado por la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil.

La selección reúne obras escogidas por especialistas de las distintas secciones territoriales de OEPLI y pretende ofrecer una muestra significativa de la literatura infantil y juvenil publicada en España. Los libros que forman parte de ella son valorados por su calidad, su idoneidad para los lectores y su contribución a la bibliodiversidad.

Escrito por mí, ilustrado por Berta Suescun y publicado por Amigos de Papel, Menudo Castillo fue seleccionado dentro del apartado de libros recomendados a partir de seis años. El catálogo destaca su carácter lúdico y su invitación a recorrer el mundo de las letras, las palabras, los libros y la imaginación.

Esta selección tuvo para mí un significado especial porque reconocía un libro nacido del mismo espíritu que el programa de radio: jugar con el lenguaje, descubrir nuevas palabras y entender la lectura como una aventura que se puede disfrutar y compartir.

Menudo Castillo, menudo álbum para peques.
Un libro a descubrir, Semillas bajo e manzano

En 2024, Semillas bajo el manzano fue seleccionada para formar parte de la 39.ª Muestra del Libro Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid.

La Muestra reúne cada año una selección de las novedades más destacadas publicadas para niños y jóvenes. Sus libros recorren bibliotecas de toda la Comunidad de Madrid y forman parte de un catálogo destinado a lectores, familias, docentes y profesionales de la mediación lectora.

Que Semillas bajo el manzano formase parte de aquella selección fue una enorme alegría. La novela cuenta la historia de Irena Sendler y de la red de personas que arriesgaron sus vidas para salvar a miles de niños del gueto de Varsovia. Su presencia en la Muestra permitió que esta historia de valentía, solidaridad y memoria llegara a muchos más lectores.



Algunos reconocimientos tienen un significado especial. Son los que proceden de los pueblos, asociaciones y personas con las que comparto mi trabajo cotidiano.

Vivir y trabajar en la Sierra Oeste de Madrid ha marcado mi manera de entender la cultura. Desde aquí han nacido programas de radio, libros, encuentros, ferias, proyectos educativos y muchas de las ideas que después han viajado a otros lugares.

Héctor Sin me entregó el premio, algo que fue también estupendo.

En abril de 2026, el Ayuntamiento de Navas del Rey me concedió el reconocimiento de Casero de Honor en Cultura.

Recibir este nombramiento fue una enorme alegría. Navas del Rey no es únicamente el lugar en el que vivo: es el espacio en el que han crecido muchos de mis proyectos, el pueblo desde el que he hecho radio, escrito historias, organizado actividades y compartido experiencias con varias generaciones de niños, jóvenes y familias. Aquí he crecido como divulgador y escritor, pero sobre todo como persona.

Como ocurre con casi todos los premios, este reconocimiento también pertenece a muchas personas. A quienes han confiado en mis propuestas, han participado en ellas, me han acompañado durante todos estos años y han convertido cada idea en algo compartido. Y, por supuesto, a mi familia, sin ellos ningún precio sería posible.

Ser Casero de Honor significa formar parte de una comunidad y asumir también la responsabilidad de seguir contribuyendo a mejorarla.

No hay que irse lejos para encontrar grandes historias, a veces te esperan al cruzar una esquina.

Durante la celebración del Bicentenario de Navas del Rey, en abril de 2019, recibí una de las distinciones vinculadas a esta conmemoración histórica. Fue un reconocimiento a mi relación con el municipio y al trabajo cultural, comunicativo y social desarrollado durante años desde la localidad. Estar en este pequeño homenaje a tantas personas que trabajan y han trabajado para que el municipio sea cada día un lugar mejor fue todo un honor y un orgullo que celebro cada día.

Ese día sentí que, aunque sea solo una pequeña porción, formo parte de una historia muy grande que empezó hace apenas dos siglos.



Antes de que algunos de mis proyectos de radio recibieran reconocimientos, los relatos y los poemas ya me habían regalado unas cuantas alegrías.

Durante años participé con frecuencia en certámenes literarios de la Sierra Oeste, de la Comunidad de Madrid y de otras localidades. Aquellos concursos me animaron a seguir escribiendo, me permitieron conocer a otros autores y consiguieron que algunos textos que habían nacido en casa llegaran a lectores inesperados. Estoy convencido de que sin estos premios literarios nunca habría intentado ir un poco más allá, como hago ahora siempre que puedo.

Cada uno de estos reconocimientos pertenece a un momento diferente de mi vida como escritor. Algunos premiaron textos que todavía conservo y otros forman parte de carpetas, diplomas y recuerdos que tendré que seguir recuperando. Todos, grandes o pequeños, me ayudaron a confiar en las historias que escribía y a continuar domesticando letras salvajes.

Espero que pronto pueda añadir algún premio o reconociento más, no es lo que busco cuando creo o preparo algún proyecto, pero ganarlos no sienta nada mal, la verdad.