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La niña que soñaba


Soñar.
Le dijeron que no podía hacerlo.

Soñar
era para otros,
no para ella.

Y sin embargo
soñó
cuanto pudo
y viajó lejos en sus sueños.
Mucho.
Más allá de lo que ni ella misma había soñado.

Imaginó que todo era distinto
que el mundo era diferente
y que nadie se atrevía a prohibir que soñara.

En sus sueños
nadie
prohibía a otros soñar.

Soñó
y todo acabó siendo realidad.
Nadie supo explicarlo.
Pero fue así.
El mundo cambió
y todo fue tan distinto como ella había soñado.

Se atrevió a soñar.
Y sus sueños lo cambiaron todo.

Y, cuando, tiempo después, le preguntaban
¿cómo lo has conseguido?
Ella solo respondía:
No lo sé,
no fue a propósito
solo me atreví a

soñar.

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