Imagen de cabecera blog de Javier Fernández Jiménez

Eclipse


Eclipse solar del 12 de agosto de 2026, fotografía propia.

Después de aquel momento todo volvió a ser igual. El mundo, las personas, los animales, el asombro… Se había vivido un pequeño paréntesis, nada más. Una minúscula elipsis temporal que había obligado a frenar durante casi un minuto.

La noche había caído en plena tarde de verano. Imir había soñado que todo cambiaba, que su vida podía ser diferente cuando la Luna se apartara y dejara de tapar el sol. ¿Y si ese alucinante espectáculo de la naturaleza, esa casualidad orbital, albergaba una pizca de magia?

Lo había creído con todas sus fuerzas, como si hacerlo pudiese influir en algo. Pero cuando todo volvió a la normalidad, seguía tirada en la playa. Seguía teniendo hambre y sed y ganas de volver a una casa que ya no tenía. Seguía siendo una extranjera en una ciudad que no la quería. Y seguía sin saber cuál debería ser el siguiente paso. Nada había cambiado, todo seguía siendo igual.

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