
Llevo ya muchos años ayudando, montando, colaborando y construyendo proyectos de radio escolar y a menudo me encuentro con un problema común: el día que cambia el docente responsable o coordinador del proyecto todo el asunto se tambalea.
No me extraña. Hacer radio en un centro educativo requiere de muchas ganas y de un esfuerzo añadido a una jornada laboral abrumadora. A los contenidos que hay que preparar diariamente, el continuo papeleo, las clases, cursos y demás… se suma un trabajo ingente para sacar adelante un proyecto precioso, desde luego, pero también laborioso.
Siempre se cuenta con la voluntad y vocación de los docentes responsables… pero me pregunto muchas veces: ¿qué consigue un profe más allá de la experiencia y la satisfacción personal de estar haciendo un trabajo educativo increíble? Poco o nada, me temo. De hecho, más papeleos, más horas de trabajo, más tiempo sin poder disfrutar de su tiempo libre… ¿no deberían los docentes responsables de proyectos como este contar con horas dentro de su jornada laboral para realizarlo o incluso con un pequeño sobresueldo que ayudara a mantener el trabajo de más?
Supongo que no es un problema de la radio escolar en sí. También ocurre con las bibliotecas escolares, los huertos o cualquier otra propuesta que se ponga en marcha. Por lo que he visto y escuchado, muchas veces todo recae sobre los hombros de la persona que se ha propuesto llevarlo a cabo.
Por eso, me temo, la radio escolar llega casi siempre como un vendaval, un viento fresco que parece arrastrar un montón de cosas y termina como una brisa ligera o como un elemento decorativo más (como tantos otros).
¿Es cosa mía, que no pertenezco al mundo de la docencia pública, o es así en realidad? ¿Los proyectos que siguen adelante dependen del esfuerzo añadido y la labor de más de los docentes?
Sé que la radio escolar, entre otros muchos proyectos (teatro, cine incluso, ciencia…), ofrece una satisfacción personal, social y profesional alucinante. Eso no hace falta destacarlo, es así y lo noto en las personas que lo trabajan desde la vocación y el amor por lo que hacen. Estos proyectos contribuyen a que las aulas sean mejores y la educación mucho más completa, pero… ¿se debería «agradecer» de algún modo por parte de las diversas administraciones? ¿Ya se hace y lo que pasa es que yo, como no soy profe, no conozco esas contrapartidas?
¿Seguiréis haciendo radio escolar aunque os cueste muchísimo hacerlo?
Por favor, respondedme si podéis, me encantará saber si lo que pienso es real y este gran impulso que ha dado la radio escolar en tantos sitios cuenta las horas para evaporarse en cuanto quienes la han cogido con tantas ganas empiecen a cansarse de ello… o roten de centro.
Si trabajas en un proyecto de radio escolar, me encantará conocer tu experiencia. Quizás tu centro o comunidad funcione de otra manera, ¿me lo cuentas?


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